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EL CINE EN VERANO: CANTIDAD Y CALIDAD

EL CINE EN VERANO: CANTIDAD Y CALIDAD

Muchas veces nos marchamos de vacaciones de verano y nos olvidamos de todas las rutinas del resto del año. Una de esas rutinas puede ser la visita semanal (, quincenal, mensual o trimestral, eso ya es personal) al cine. Y no, el cine no se marcha de vacaciones.

Un mantra bastante extendido es que en verano la calidad de las películas es baja y no estrenan más que películas para niños, como descanso de los padres que los tienen que aguantar en casa todo el verano. Y una cosa no saca a la otra.

Esta idea de un contenido de cine más laxo, más relajado, de no pensar, de diversión en verano no es contraria a la realidad, de que el cine estrena muchas y buenas películas en los meses de verano.

GRANDES TAQUILLAZOS

No se puede negar lo evidente. Hay películas que se estrenan en verano que están hechas para ser un bombazo. Ese estilo de pelis que todos conocemos: superhéroes, aventuras o acción son las películas que se reproducen en verano por doquier.

Tenemos un claro ejemplo este año 2026. «Spider-Man: Brand New Day» ronda los 2.500 millones de euros de recaudación a nivel mundial. La película más taquillera de la historia del cine. Además, este taquillazo fue acompañado, en una sana lucha por la recaudación, de «La Odisea» de Christopher Nolan, que no se queda muy atrás en su recaudación, ronda ya los 1.800 millones de euros.

Estos ejemplos se repiten casi todos los años, no olvidemos el caso del «Barbenhaimer» en el 2023 (para los no familiarizados con el término, fue como se denominó al estreno de «Barbie» y «Oppenheimer» el mismo día del verano de ese año, el 21 de julio de 2023). Pero los que busquen mantener el gusto por las pelis más sesudas, más cargadas de contenido y en las que la acción o el entretenimiento no sean el leitmotiv de su idiosincrasia, tienen que saber que el verano también es para ellos.

PARA EJEMPLO, UN BOTÓN (O DOS…)

Aquí vamos a predicar con el ejemplo. No vamos a soltar sentencias sin justificarlas. El verano también es época de buenas pelis. Películas indies, películas de calidad, películas en definitiva de un cine más adulto y trabajado también se estrenan en verano. Y vamos a hablar de este verano que acaba de pasar.

El mes de Julio de 2026 fue el gran mes de «La Odisea» y de «Spider-Man: Brand New Day». Pero en las (pocas) salas que dejaron libres, los más cinéfilos hemos podido ver pequeñas joyas. Por ejemplo, se estrenó el drama carcelario «Los hombres de acero», una peli que habla de la cruda realidad del sistema carcelario, con la suficiente distancia y respeto como para impactar con un escalofriante y realista retrato. Un ejercicio de moral, de disyuntiva emocional y vital que nos recuerdó la fragilidad de la vida.

Ese mismo mes pudimos disfrutar de la película francesa «Lady Nazca», que con una exquisita puesta en escena y un guion calmado y lleno de lecturas, emociona y transmite. Una delicia este tipo de pelis que «descubren» personajes llenos de aristas, épocas convulsas y, sobre todo, amor y respeto por la cultura, el arte y la historia. En julio también se estrenó la jordana «La última travesía», película cuya estructura capitular, cambio de puntos de vista y confluencia de la esperanza en una oscura y arrolladora realidad la hacen una historia verista llena de dolor, frustración y sinsentidos, el horror de la guerra contada desde la fragilidad de la vida. Llego a las salas en este mes también la japonesa «Un taxi en Tokio», del director Yamada, un maestro filmando los sentimientos, ya que es capaz de crear un viaje emocional y vital a partir de un corto viaje en coche.

Los amantes de las películas más arriesgadas o, por que no decirlo, de nicho, tuvieron en el mes de julio la oportunidad de ver «Magallanes», de Lav Diaz, una película tan críptica como embaucadora. Es onírica, pausada y constante en su emoción y narración, con un guion lleno de elipsis que silencia el ruido del personaje y crea un halo de impactante realismo transmitiendo una violenta y avasalladora etapa de nuestra historia.

Ese mes también se estrenó la canadiense «Amor apocalipsis», de la directora Anne Émond. Esta peli es capaz de captar a la perfección la crisis de los 40: la ausencia de amor estable, los sueños no alcanzados, los desencuentros paternofiliales, el desasosiego ecológico de haber vivido en los 90, el desgaste de la amistad… Es histriónica, divertida e irónica.

La mexicana «En el camino», flamante propuesta del país americano a los Óscars de este año, se estrenó en el séptimo mes del año. Una historia de amor descarnada, cruda, sin tapujos, que crece en el desierto de los sentimientos erigiéndose con las espinas defensivas del hosco momento. La química de sus personajes traspasa la pantalla, rezuma verdad y sentimiento.

Los que buscan pelis refugio o historias que les tengan el corazoncito más caliente, también tuvieron sus películas. La italiana «Cosas que no olvidaré», de Alessandro Aronadio, es de esas películas que llegan directas al corazón, con un dolor contenido de fondo pero siempre narrada con dulzura y positivismo. Una carta de amor a los seres queridos, esos que sufren, aman, disfrutan y luchan contigo. Es sencilla pero llena de sentimiento.

AGOSTO, CALOR E INTENSIDAD EMOCIONAL

En plena canícula, los cines nos deleitaron con grandes películas que hicieron las delicias de los amantes del buen cine. Agosto fue el mes elegido para estrenar uno de los bombazos españoles del año, con permiso de los Javis. Fue la hora de «El ser querido» de Rodrigo Sorogoyen. El recital interpretativo de Bardem junto a la contenida actuación de Luengo son la piedra angular del film. Un drama tenso, agreste, sensitivo y emocional. La comunicación no verbal de este drama marca una poliédrica y hosca relación paternofilial que impacta al espectador.

En agosto también llegó a nuestras salas la ganadora del Oso de Plata a Mejor Dirección del Festival de Berlín de 2025: la película china «Vivir la tierra». Con una sencillez apabullante, su director, Huo Meng, narra a través de la familia todo un compendio de sabiduría emocional: personajes complejos, tramas demoledoras, miradas dolorosas e historias que guardan análisis pormenorizados de la sociedad, la religión y la economía china. Impresionante.

Películas como «Palestine ’36», «El amor que permanece» o «La última ronda en Venecia» elevaron el nivel de los estrenos en las salas en el mes de agosto.

La película palestina, de Annemarie Jacir, de forma sencilla, clara y contundente expone hechos, circunstancias e historia con una mirada limpia y actual a través de una narrativa clásica. Recordar y no olvidar sirve para entender. Película necesaria que saca los colores a quien aún tenga conciencia y moral. Mientras que la película islandesa de Hlynur Pálmason, «El amor que permanece», retrata como nadie el desamor, la familia desestructurada, la soledad, las heridas de la separación y los miedos a no saber cerrar etapas.

La italiana «La última ronda en Venecia» es un díptico existencialista, una melancólica historia de supervivencia emocional, en la que los distendidos, pero profundos, diálogos no hacen más que acrecentar el debate interno sobre la felicidad y el fin último de los anhelos vitales. Es vivir sin miedo.

Podríamos seguir recomendando pelis que se estrenaron en verano en nuestras salas y que son de lo más intensas, llenas de calidad y emoción. «El coro de Praga» de la checa Ondřej Provazník, «Erupcja» de Pete Ohs, «Mother Mary» de David Lowery, «Marielle lo sabe todo» de la alemana Frédéric Hambalek, «Las corrientes» de la argentina Milagros Mumenthaler o «Omaha» del estadounidense Cole Webley.

No dejéis pasar nunca los estrenos del verano en vuestras salas de cine, te sorprenderán, te harán más llevadero ese calor estival que tanto nos hace sudar.

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