La gran pantalla es un medio idóneo para desarrollar todo el potencial que tienen las historias de amor. El cine tiene la capacidad de ofrecer múltiples perspectivas y puntos de vista. Otros medios no son capaces. El cine es un espacio más donde llevar a cabo todas esas experiencias vitales. Es capaz de abrir en nosotros la caja de Pandora de los sentimientos. Bien sea a modo de empatía, de catarsis, de ensoñación o de necesidad. Las películas basadas en épicas historias de amor siempre nos acompañaron y acompañarán. Cada uno busca en ellas esa explicación o esa argumentación de lo que pasa en nuestras vidas. O que nos gustaría que pasase. Las películas de relaciones amorosas (de amores truncados, de amores imposibles o de amores plenos) tienen una peculiaridad que todos podemos llegar a entender. Son capaces de expresar en la gran pantalla lo que muchas veces no somos capaces de expresar con palabras por nosotros mismos.
Son muchas las películas ‘de amor’ que podríamos enumerar que nos han marcado. Aún diría más. Seguro que las que nos dejaron huella a alguno de nosotros no son las mismas que marcaron a otros. Cada experiencia vital es diferente. Así como cada experiencia cinematográfica infunde en cada espectador una reacción distinta o desigual. El momento, la situación, el estado de ánimo… Todo son variables que se multiplican exponencialmente.
Aquí queremos destacar un puñado de películas, que, tratando el tema del amor, lo hacen de una forma particular. Expresan amores diferentes, actitudes desiguales y reacciones dispares. Ante el amor, cada corazón se siente indefenso y puro. Ante estas nueve películas, estrenadas en el último año en nuestro país, cada espectador deberá limpiar su mirada. Son amores difíciles, intensos, diferentes y a la vez universales. Una selección de lo que los corazones pueden sentir y hacer por amor. Y que el cine plasmó con delicada y cruel belleza):
«LAS ESTRELLAS DE CINE NO MUEREN EN LIVERPOOL» (REINO UNIDO, 2017)
Esta película es el ejemplo de que contando con delicadeza, buen gusto y buenos actores todo es posible en el cine. Es una historia de amor reivindicativa, con ricos puntos de vista en todas las aristas del poliédrico puzle que nos presenta. No solo es amor. Es igualdad, compasión, fidelidad, sabiduría y cariño. Tiene un guion sin fisuras. Una estructura bien diseñada para dosificar las tramas, con calidad argumentativa. No tiene complejos en la puesta en escena. Hay que destacar que no sería lo mismo sin la complicidad de la pareja protagonista: Annette Bening y Jamie Bell. Su conexión traspasa sus propios personajes. Representan la pureza de los sentimientos de forma sublime. La crueldad del mundo artístico, el envejecimiento, el amor sin fronteras, el feminismo, la reivindicación del pasado, … Todo se une con un punto en común: el amor que rompe barreras (físicas, mentales, sociales y familiares). Al final la aceptación de nuestros sentimientos y nuestra realidad fluye en cada fotograma de esta hermosa película.
«BELMONTE» (URUGUAY, 2018)
Federico Veiroj nos presenta el tema de la soledad de forma desgarradora. Soledad y necesidad. Su protagonista intenta en la película complacer lo que más anhela: sentirse querido. Busca sin remedio la empatía con sus allegados. Buscando el amor en lo perdido, o en lo ya conocido. Una búsqueda trascendental para él que no logra asentar. El amor de una hija. El amor de una exmujer. El amor de una familia. Cómo podemos tensar los sentimientos sin desgarrarlos.
«SIEMPRE ES INVIERNO» (ESPAÑA, 2025)
Amamos la decadencia emocional y la frustración contenida del protagonista de «Siempre es invierno» porque representa una actitud vital nada heroica, mundana. Un halo de melancolía recorre la película, un aura de lucha constante sin iniciativa y sin peripecia, pero que esconde unos personajes que no dejan de hacerse preguntas, buscando su sitio en una sociedad que muchas veces los expulsa pero no los destierra. Momentos filosóficos irrisorios, humor socarrón e hilarante, actitudes sociales sorprendentes y mucha retranca llenan un guion vivaz, fresco y metódico que mantiene al espectador en una comodidad desconcertante.
«AMANTE POR UN DÍA» (FRANCIA, 2017)
¡Cuán cercana se nos puede hacer esta película! No por el tipo de amor que relata (que son varios). Sino por la correspondencia y las circunstancias que rodean a los sentimientos. Aquí el director juega con distintos planos y escenarios para contraponer el ‘Sino’ del amor. ¿Cuántas veces amamos y no somos correspondidos? Pero a veces el juez pasa a ser juzgado. Y aquí destaca la película, en la forma de expresar esas situaciones y sus vicisitudes. La fina línea entre los vaivenes del amor queda ejemplificada. Son amores de distinta edad, distintas empatías y madurez personal. No estamos libres de sentirnos igual que sus protagonistas. El amor se cuida, si no se pierde y Philippe Garrel nos lo explica con sutileza.
«LA ENFERMEDAD DEL DOMINGO» (ESPAÑA, 2018)
Dicen que el amor por un hijo es el mayor del mundo. Aquí están expresados todos los matices que se nos puedan ocurrir. Ramón Salazar dirige este compendio de sutilezas personales con el fin de poder llegar a exponer las dificultades de amar si no estamos preparados. De querer si no estamos dispuestos. De complacer si no estamos educados a ello. Bárbara Lennie y Susi Sánchez transmiten esa singularidad del amor. De lo que se puede llegar a hacer por amor. Los claroscuros que se nos presentan en esta cinta darán que pensar.
«PILLION» (EE.UU., 2025)

Una primera y superficial mirada a «Pillion» te entretendrá y divertirá, hará que pases un buen momento con risas y carcajadas, pero rascando esa irrisoria e histriónica superficie encontramos un dolor enquistado, unos personajes que temen y ansían el amor, que necesitan aceptación y buscan la independencia emocional sin saber hallarla ni entenderla. El guion se cementa en unas sólidas interpretaciones, con arcos interpretativos complejos, con aristas emocionales que se van exponiendo con exquisito buen gusto, y en una narrativa fresca y ligera. En el fondo es una oda al proceso de aprendizaje del amor, a entender que el camino hacia una sana y racional búsqueda de la correspondencia amatoria pasa por sinuosos recovecos llenos de sentimientos, posiblemente, nada agradables. Hay que dejarse llevar por todo lo que esconden sus personajes, parapetados tras diálogos ligeros pero reveladores y miradas emotivas y profundas.
«A GHOST STORY» (EE.UU., 2017)
Una diferente historia de los límites del amor. De la explicación de qué fronteras rompe. De su fin, físico y onírico. La extraña ensoñación que recorre la película, con un tempo y secuenciación alternativo, la hacen residual en el público al que se dirige. Pero eso no es excusa para que no darle una oportunidad. El ‘late motiv’ de la cinta es como la frase que Patrick Swayze: ‘No sabes cúando amor me llevo’. Esa frase resume de forma directa y plástica el ‘quid’ del film. Una explicación de un sentimiento nada tangible que se abre paso silenciosa y contundentemente.
«HEARTSTONE» (FINLANDIA, 2016)
Los finlandeses nos tienen acostumbrados a la frialdad y la calculada distribución del amor. Pero esta cinta es el ejemplo de que el descubrimiento del amor en la pubertad es universal. Y que el corazón todo lo puede, o casi todo. No sería realista hoy en día una representación de madurez emocional con 15 años. Aquí el director plasma la racionalidad, la pureza y la inocencia del nacimiento de esas sensaciones a la que no le sabemos poner nombre. Aquí vemos el pudor en sus miradas, la fragilidad en sus acciones. El dolor por no saber qué hacer, por no haberlo sentido antes.
«LOVELESS» (RUSIA, 2017)
Si hablamos de frialdad, ‘Loveless’ es el paradigma a seguir. Una fotografía y ambientación espléndida al servicio del final del amor. De cómo las relaciones también pueden tumbar los sentimientos. De cómo destruirlo. Porque no todo va a ser la sulibellación del amor. A veces su ausencia o desgracia es una parte más de su enaltecimiento. La destrucción de un sentimiento es parte de su recreación. Una relación acabada y sus consecuencias más duras son el ejemplo de que el amor une pero también separa.
«BLOSSOM VALLEY» (HUNGRÍA, 2018)
¿Qué decir a un amor sin amor?, ¿qué añadir a un amor necesitado? László Csuja nos explica, con sencillez, la expresión del amor del que no sabe qué es. Ni entiende sus límites y obligaciones. Experimentamos la confusión y la mezcla de necesidad de búsqueda. Siempre confrontada a una indagación intimista sobre el descubrimiento de las carencias. Una exploración por la obtención de lo mismo, pero sin saber qué es. Una apertura al dejarse llevar o manipular sin un atisbo de maldad.
«CUSTODIA COMPARTIDA» (FRANCIA, 2017)
Una de las historias más crudas que podamos ver en la pantalla. Una temática de la que todo el mundo tiene opinión, y muchas veces mal argumentada. En esta película los juegos de espejos son la base de una exposición argumentativa bien diseñada. Lo cual hace que el espectador dude de lo que no ve. Aquí lo es todo el guion. Un texto que es capaz de expresar y recalcar lo que en el día a día olvidamos: que la gente miente y las palabras se las lleva el viento.
«LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR» (EE.UU., 2017)
No nos podemos olvidar el género por excelencia que puede tratar mejor el amor: la comedia romántica. Toda historia de amor, a pesar del positivismo, no siempre es un camino de rosas. Aquí está el ejemplo. La ardua tarea de mantener la llama viva es el mismo que un jardinero cuidando de sus flores. La belleza tiene sus espinas. Las circunstancias marcan, pero podemos reconducirlas casi siempre. Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani nos explican que lo fortuíto puede llegar a ser eterno. Y que lo eterno se puede diluir entre nuestros dedos. El equilibrio entre esas antitéticas situaciones es lo que buscan sus protagonistas en el amor de sus vidas.
«DOUBLES VIES» (FRANCIA, 2018)
Aquí llega la retórica del amor, esa parte de doble moral que muchas veces hacemos para justificar nuestras supuestas necesidades. La puesta en escena de la evolución del amor con el paso del tiempo. Oliver Assages disemina la película con pequeños retratos de eplicaciones del amor y el desgaste del paso del tiempo, con pequeñas formas de afrontarlo y de tratar de mantener vivo eso que nos llena el corazón. Bien sea con una huída hacia adelante o con una evasiva directa, el amor cambia, y aquí el director francés lo escenifica.
Todas las películas hablan del amor. Cada una en una faceta. Hay que estar preparado para enfrentarse a ellas. Al terminar de ver cada una de ellas no deberíamos ser los mismos.



